Chispas explosivas

Llegó a casa y empezó a dar portazos: blammmm, blam, blam. El recibidor, el pasillo, el baño y silencio durante unos minutos. Y blam, blam de nuevo. Otra vez el baño y luego el dormitorio. Eran las cinco de la mañana y su mujer protestó:–¡Pedro! ¡Despertarás a los niños!–¿Y qué? Casi es de día…–Disfrutemos de …