Sistema de relajación

Busca un objeto, descríbelo y haz un manual de uso.
Escríbele después una carta (de amor o de odio)
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Sistema de relajación (Instrucciones)

Antes de cualquier manipulación, se recomienda tomar asiento cómodamente. A ser posible sofá. Coloque su compra en el regazo y proceda en el siguiente orden:

• Abra la caja.

• Saque el objeto que contenga.

• Desprecinte o desenvuelva, según empaquetado.

• Lance lejos el objeto. A ser posible con fuerza. Su destrucción puede producir un placer inicial adicional muy aconsejable. 

• Haga lo mismo con la caja. Vuela peor y es difícil que se rompa, sugerimos apuntar hacia cualquier “pongo” odiado que tenga a la vista. Todo suma.

• Acabe de desplegar el plástico de burbujas y quite los molestos celos.

• Por último, ejerza presión sobre las bolitas, juntando pulgar e indice. El movimiento hará que éstas estallen entre los dedos.

Se recomienda colocar ambas manos lo más juntas posibles, con el fin de facilitar las operaciones y disfrutar mejor del efecto. Una vez domine la técnica, usted mismo podrá experimentar otras posiciones que le permitan explotar varias burbujas en un único movimiento.

No compartir esta actividad. Su uso en pareja o en grupo puede generar conflictos sociales de extrema gravedad. 


(Carta)

Apreciadas, amadas burbujitas. 

Os dejo.

Es una decisión que lamento profundamente; en tan alta estima os tengo que se me desencadena el llanto y me ahogo en mis propias lágrimas tan solo con pensarlo. Habéis dado a mi existencia un sentido tan completo, tan complejo, que no puedo imaginar como será la vida después de tomar esta cruel decisión. NO creáis que no os estaré eternamente agradecido. NO penséis que olvidaré todo el tiempo que me habéis regalado. NO imaginéis que es una decisión basada en el egoísmo.
NO.

Es el daño que me inflijo a mí mismo. Por mi falta de autocontrol. Es tal el deseo que siento por haceros estallar que pierdo toda noción del tiempo y del espacio, mi capacidad de discernimiento desfallece y me abandona la lógica….

Es una cuestión de salud. Los dedos acaban sangrando. La artritis me deforma los pulgares. La vista empieza a flaquear. La mala postura de concentración está terminando con mis cervicales…

Es una cuestión de supervivencia. No como. Mi economía se resiente con las compras cada vez mayores. Los electrodomésticos ya no caben en casa y no tengo dinero para adquirir una más grande. La factura de la luz es estratosférica debido a las incontables noches en vela, para las cuales necesito consumir considerables dosis de café y carísimos estupefacientes…

Es… ¡todo!
Lo sois todo para mí y desaparezco en vosotras. 
Es vosotras o la muerte, y escojo…

… ¡qué coño! 
¡Vaya mierda de carta!

¡Os escojo a vosotras, siempre a vosotras!!!

(¿Cómo pude pensar siquiera en dejaros? Llamaré ahora mismo al MediaMarket… necesito otra lavadora…)

©Enric Gisbert

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