Severino García

La meta de Severino García consistía en ser escritor, pero no sabía escribir tres frases seguidas sin faltas de ortografía. ¿Cómo lo lograría?
Esa era la pregunta que se cuestionaba cada día camino al trabajo en una fábrica de conservas. 

Una mañana, el encargado le asignó la tarea de vaciar unos muebles viejos para venderlos. El chatarrero no quería papel y debía deshacerse de todo el que hallara. 
Severino pasó dos días llenando bolsas de basura con documentos viejos. A última hora de la segunda tarde encontró un cuaderno que le llamó la atención. Lo abrió y lo ojeó percatándose de que era una novela, escrita y olvidada, por algún antiguo trabajador. Guardó la libreta y al llegar a casa empezó a transcribirla. La historia contaba la vida de un hombre que conquistó a una mujer escribiendo un libro después de vender su alma al diablo. Le pareció un relato interesante, con misterio, algo de terror y amor.

La novela de Severino García se convirtió en un gran best seller. Firmó miles de ejemplares y también fue traducido a varios idiomas. Un día, pasados los primeros meses de éxito, la editorial le dio un adelanto para el siguiente libro. No hallaba el modo de hacerlo, pues como ya conocemos desde el principio no escribía correctamente ni tres palabras juntas. En esos pensamientos andaba mientras acariciaba el cuaderno que le dio la fama. Una nube roja surgió de él apareciéndose el diablo en persona.

–Severino, si quieres seguir siendo un escritor famoso tendrás que venderme tu alma.
–¿Puedo exigir algo?
–Sí, claro –aseguró el diablo.
–Lo haré por cien libros.

©Nuria Riera Wirth

2 respuestas a «Severino García»

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