In memoriam

Ternura de abrazos y sábanas
que no volví a sentir.
Fuiste mi «romántico» y
te fuiste del todo.

Lloraba de celos,
reías de amor.
Me creías loca
por desear tu exclusiva.
Incumplías pactos.
Me amabas y tus
caricias calmaban mi pena.

Descubrí en mi locura
tu mentira:
eras un repartidor de mimos.

M  e     a  l e  j  é.

Con los años te busqué
y no me acerqué.
«Otro día«, pensé.

Te fuiste antes del reencuentro.
Ese «otro día» que no llegó
revive las arrugas en las sábanas.

En memoria de C.C.A.

Instante

Funámbulo en la cuerda floja 
te detienes un segundo.

Un instante bello,
sin miedo al vacío,
sin caída al infierno.
Donde el aroma a ocaso
anuncia experiencias por venir.

El público ahogado
desea una gota roja
suspendida en el espacio.
Un grito de dolor
colgado en la nada.

Desayunas café al sol,
instante hermoso de vida.
¿Un equilibrista en prensa?
No.
Los espectadores perdieron,
entre suspiros ahogados,
su momento cruel.

Acróbata de historias,
sigue gozando del instante.

©Nuria Riera Wirth

Foto de Ludvig Hedenborg

Verdad o no

En Estados Unidos hay una ciudad llamada “Truth or Consequences”.

Pero mejor empezamos por el principio: en Estados Unidos había un programa de radio llamado “Truth or Consequences”. Si el concursante no completaba la parte de verdad tenía que aceptar las consecuencias y realizar algo estrafalario y vergonzoso. Lo que conocemos como “pagar prenda”. Añadir que los estadounidenses preferían no acertar la verdad y mostrar sus habilidades acrobáticas. El locutor, un día por allá en los años 50 del siglo pasado, decidió hacer un concurso prometiendo retransmitir desde la primera ciudad que cambiara su nombre por el del programa. Hot Springs de Nuevo México ganó.

Imagen de https://www.datosfreak.org/datos/slug/truth-or-consequences-nuevo-mexico/

Este hecho de por sí es curioso e interesante. También los habitantes de dicha ciudad: los hay de lo más variopintos. Por ejemplo, un hombre perseguido por un inspector estatal de construcción pues  acumula en el patio de su casa todo lo que encuentra abandonado en el desierto. Ya no se ve la puerta de entrada. ¿Conseguirá algún día despejar el camino de entrada o deberá aceptar las consecuencias?

También un pintor, algo mayor, quien rehabilitó una cabaña de madera. Recita poesía y vive acongojado por las patadas recibidas de su padre. Las pinta sin cesar. ¿Será cierto que lo pateaban?

O una mujer quien, después de pasar siete años fuera, regresó por la ansiedad generada al no poder visitar a su familia. Sus ingresos eran mínimos y no le alcanzaba para el viaje en un coche de alquiler -le dan pánico los aviones-. Ahora tiene un trabajo miserable. Vive deprimida y aunque no se siente prisionera, lo es. ¿Es consecuencia de la verdad?

Entre todos los habitantes de la ciudad está Sarah, una mujer de noventa años. Cuando era pequeña sufrió abusos sexuales por parte de su padre, quien acabó en prisión. Aún le duele  la ausencia de su madre en el juicio. Aquí podríamos crear una nube de dudas: “¿La madre no fue porque trabajaba?”. “¿La madre no se presentó porque tenía miedo de la justicia?”. “¿La madre se olvidó porque no la amaba?”. 

Por suerte el padre acabó en prisión. Pero los horrores no finalizaron; su hermano mayor también quería su ración de disfrute. Aquí creamos otra nube y no de dudas sino de sentimientos: “Sarah se sentía menospreciada”. “Sarah se odiaba a sí misma”. “Sarah no encontraba la protección de su madre”.

Por suerte un día conoció a Frank. Se enamoraron. Se casaron y fueron felices. Su marido era domador de tigres y juntos hacían varios números de circo. Aquí podemos crear una nube de felicidad: “Es rosa, como el amor del bueno”. “Se amaban y se apoyaban el uno en el otro”. “Frank jamás alzó la voz ni le faltó el respeto”.

Con el paso de los años llegó la vejez y con ella las enfermedades. Una de esas se llevó a Frank para siempre. Desde entonces Sarah vive sola en una caravana cerca de la naturaleza. Cada vez que lo necesita conduce hasta la ciudad para abastecerse de lo necesario. Ante el volante se siente libre al contemplar los paisajes áridos. Las arrugas del tiempo y de las experiencias de la vida la hacen bella e interesante, es una mujer agradecida por las bondades recibidas. Actualmente se dedica a disfrutar de la naturaleza, de la soledad y de los animales que cuida. Recoge perros abandonados, los atiende y los alimenta. También da de comer a una tribu de palomas. Se la ve feliz aunque de su corazón, a veces, surgen nubarrones. Aquí podríamos abrir una nube azul celeste: “Sarah respira el silencio de los animales que atiende”. “Sarah no pierde la esperanza de seguir en paz con ella misma”. “Sarah vive con la ilusión de llegar a un final junto a Frank”.

“Truth or Consequences”, el programa de radio ponía a prueba la sinceridad del concursante. Aquí te dejo, lector, que tú mismo decidas cuáles de estas historias son reales.

©Nuria Riera Wirth